Doña Deirdre
>> 18 julio 2009
En contestación a un guante que me arrojaron en el foro de Terrae Antiquae sobre el asunto del nombre gaélico que aparece en el corpus de las "revolucionarias" inscripciones de Iruña Veleia, a saber "Deirdre", me atrevo a publicar unas conclusiones que he podido averiguar sobre el asunto.
Estas conclusiones no añaden nada que no se haya dicho antes sobre el nombrecito en cuestión. Se trata de un asunto de filología y epigrafía en el que no puedo entrar. Entro en la forma gramatical del nombre, en su origen literario y en poco más: como se ve, poca carlne para toda la que hay que morder en el tema Veleya, que lleva visos de ser el affaire arqueológico de la Españaza (mal que les pese a algunos) en este siglo.
Lo que sigue, pues, es más una diversión personal que una aportación a la discusión.
Cuando ví por primera vez el nombre "Deirdre" en esta pieza, como ya había leído bastante sobre el tema y había discutido sobre la iconografía sospechosa de algunas de las representaciones de las ostraca veleyenses, casi me atraganto con la cereza que estaba deglutiendo.
¡Ya faltaba algo en gaélico en la antología de la serendipia que es Veleia! Faltaba la tia Juana en la boda, y se presentó disfrazada de heroina romántica, gaélica y esdrújula. Doña Deirdre.
Estas conclusiones no añaden nada que no se haya dicho antes sobre el nombrecito en cuestión. Se trata de un asunto de filología y epigrafía en el que no puedo entrar. Entro en la forma gramatical del nombre, en su origen literario y en poco más: como se ve, poca carlne para toda la que hay que morder en el tema Veleya, que lleva visos de ser el affaire arqueológico de la Españaza (mal que les pese a algunos) en este siglo.
Lo que sigue, pues, es más una diversión personal que una aportación a la discusión.
Cuando ví por primera vez el nombre "Deirdre" en esta pieza, como ya había leído bastante sobre el tema y había discutido sobre la iconografía sospechosa de algunas de las representaciones de las ostraca veleyenses, casi me atraganto con la cereza que estaba deglutiendo.
¡Ya faltaba algo en gaélico en la antología de la serendipia que es Veleia! Faltaba la tia Juana en la boda, y se presentó disfrazada de heroina romántica, gaélica y esdrújula. Doña Deirdre.
Si el autor de la inscripción quería un nombre céltico desde luego se fue a buscar a mal sitio. Entre los cientos de nombres atestiguados por la epigrafía Céltica de las islas (las hay desde época romana al final del Antiguo Régimen, remito a Macalister) o del continente (célticos antiguos) que podrían cuadrar con la pretendida antigüedad de las ostraca en el s. III dC.; entre los miles de nombres que recoge la literatura medieval irlandesa, muchos de ellos con estupendas raíces indoeuropeas o célticas comunes bien documentadas, ¡mira que ir a escoger el de una femme fatale de moda en el siglo XIX!
-Hace falta ser tonto, o tomar por tontos a los demás -me susurra Pangur, que de toda la vida es un gato mu racionalista.
-¡Pa' mandar al autor al Hinfierno a fabricar peines! (William Doody dixit)
- Étimo
Haremos caso imiso de las "hipótesis" planteadas para explicar la presencia de este nombre en Veleia. De todos modos, los soldados irlandeses del XVIII-XIX aburriditos haciendo monos en trozos de cerámica tardorromana, que por lo demás se suponían "encapsulados en el tiempo" en una cámara sellada en el s. III, son tan poco probables como los tripulantes de un OVNI gaelicoparlantes.
Lo primero que se dijo al respecto es que en gaélico-irlandés se debía escribir Deirdriu, Derdriu y no Deirdre/Deidre, como aparece en las inscripciones veleyenses.
Según el DIL (las siglas indican fuentes o reseñas de cada testomonio del vocablo):ii 2 125.96 , 142.516 etc. voc.
(Continuará)
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