Me he encontrado en la plaza del pueblo una de esas (tono broma on) asombrosas concentraciones cívicas (tono broma off) de ciudadanos que, por la edad, deberíamos estar ya disfrutando de una tranquila (pre)jubilación y del calorcito de la familia mientras degustamos música clásica (pasodobles, por ej.) y café con galletas en esa casa que nuestra sudorosa hipoteca nos está costando.
Pero no: sucede que a pesar de la edad y de que se dice que estamos en un "Estado del Bienestar" y en una "democracia", todavía el hedor de la corrupción, la estupidez, el descaro feudal y otras lacras políticas nos obligan a andar por las calles enarbolando pancartas. Sea cual sea el número de ellas.
Además de la cosa puntual -en este caso el descontento de colectivos de conciudadanos por la forma en que el Consistorio torea sus deberes económicos, mientras el ciudadano paga y mutis-, me duele el que quienes se manifiesten sean personas de bastante más edad que esa "juventud" que se dice dinámica y crítica con el entorno sociopolítico.
Es verdad que hay un asunto generacional: esas personas que se/nos manifestamos hemos vivido tiempos en que tocaba ser muy crítico. El caso es que ahora también toca y a quienes les toca ni están ni se les espera. ¿Juventud avejentada?
Y las acusaciones vuelan de acá para allá: que si se trata de torpedeo interesado; que
y tú más; que si patatín, que si patatán.
Pero no: sucede que a pesar de la edad y de que se dice que estamos en un "Estado del Bienestar" y en una "democracia", todavía el hedor de la corrupción, la estupidez, el descaro feudal y otras lacras políticas nos obligan a andar por las calles enarbolando pancartas. Sea cual sea el número de ellas.
Además de la cosa puntual -en este caso el descontento de colectivos de conciudadanos por la forma en que el Consistorio torea sus deberes económicos, mientras el ciudadano paga y mutis-, me duele el que quienes se manifiesten sean personas de bastante más edad que esa "juventud" que se dice dinámica y crítica con el entorno sociopolítico.
Es verdad que hay un asunto generacional: esas personas que se/nos manifestamos hemos vivido tiempos en que tocaba ser muy crítico. El caso es que ahora también toca y a quienes les toca ni están ni se les espera. ¿Juventud avejentada?
Y las acusaciones vuelan de acá para allá: que si se trata de torpedeo interesado; que
y tú más; que si patatín, que si patatán.
Mucho ruido para solo una conclusión válida (no, no me vale eso de que "unos son mas ladrones/mentirosos/prepotentes/loquesea que otros"). El sistema está podrido desde la base (partidos, ayuntamientos, asociaciones...) hasta la punta de las orejillas del Gobierno y del Estado.
Y dentro de cada ciudadano, un gusanito que avanza. Llámalo telebasura, comodidad, hartazgo, cansera. Llámalo "y tú más". Llámalo crisis, hipoteca o puñetas en vinagre; llámalo como quieras: es un gusano.
Frente a esa podredumbre es muy, pero que muy poco consuelo el "veredicto de las urnas". Y solo queda el recurso al pataleo... que es, como mucho, lo que hace el ciudadano cabreado que enarbola pancartas.
Y dentro de cada ciudadano, un gusanito que avanza. Llámalo telebasura, comodidad, hartazgo, cansera. Llámalo "y tú más". Llámalo crisis, hipoteca o puñetas en vinagre; llámalo como quieras: es un gusano.
Frente a esa podredumbre es muy, pero que muy poco consuelo el "veredicto de las urnas". Y solo queda el recurso al pataleo... que es, como mucho, lo que hace el ciudadano cabreado que enarbola pancartas.




1 comentarios:
Dionisio huele a podrido que atufa, todo el ayuntamiento hiede.
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